21 de noviembre de 2007

No te compares con nadie

Realmente al único que tienes que vencer es a ti mismo. Cuando te comparas con los demás no llegas nunca a nada sino quizá sólo a sentirte frustrado o a vivir mediocremente. Cada día se un poco mejor que ayer.

Observa lo que ocurre alrededor tuyo no para compararte sino para encontrar puntos de inicio cada vez más exigentes para ti mismo. Disfruta el proceso de crecer, de aprender, de descubrir. Si vives sin comparación te sentirás más feliz y pleno. Vivir sin comparaciones es más exigente pues requiere más energía para estar atento a lo que eres no a lo que piensas que eres, vivir sin comparación significa descubrir plena y totalmente lo que piensas , lo que sientes, la forma en que reacciones, la forma en que te comportas, y a partir de eso hacer que cada día tuyo sea mejor que el anterior.

La virtud que nace de ese estado de no comparación no es la virtud que surge de un acomodo social, de un contentar a los demás, de buscar sólo aprobación. Esta virtud es plena y libre de contaminación, esta virtud te hace más sensible a lo que ocurre al rededor tuyo, te permite percibir a los seres que te rodean de forma tan completa que puedes aprender de ellos y al mismo tiempo ayudarlos sinceramente, sin buscar una recompensa o un beneficio.

Si no te comparas eres libre para observar, eres libre para construir, no hay carreras o puestos que buscar, entonces te vuelves en un ser más humilde, y la arrogancia de creerse más que los demás desaparece, porque vives sin comparación.

Si hacemos de nuestra vida una vida libre de comparaciones haríamos de este mundo un lugar menos peligroso, un lugar no tan violento, no tan cruel. Muchos nos comportamos cruelmente cuando sólo buscamos ser mejores que los otros, creemos que podemos simplemente dejarlos fuera, nos hace insensibles y al mismo tiempo temerosos.

No olvidemos que al que hay que superar cada día es a uno mismo, que al que hay que entender y conocer es a uno mismo.

La violencia es el resultado de la comparación y mientras no dejemos de comparar seguiremos siendo violentos, seguiremos siendo limitados, pues las únicas fronteras que vencer seguirán fuera y no dentro, por consiguiente, por mucho que hagamos, en lo profundo seguiremos siendo miedosos o mediocres.

Sin embargo si no te comparas con nadie y escuchas lo que eres, te volverás un ser humano más completo, más seguro, mas sensible y apasionado por la vida. Descubrirás que es posible llegar más allá de ti mismo, que es posible penetrar a ese lugar sagrado donde la vida se manifiesta a cada instante.

7 de noviembre de 2007

Dejar correr las lágrimas....

No siempre es fácil, pues creemos que nos hace débiles, pero cuan importante es sentir de verdad. Este simple acto puede significar encontrarse con uno mismo, estar libre para experimentar.
Vivir intensamente no es fácil, y más difícil aún es permanecer libres, sin ataduras a los patrones pasados que con frecuencia marcan nuestros actos.
Dejar correr las lágrimas quizá nos permita experimentar la delicadeza de la creación de Dios, quizá nos permita rasgar el velo de lo simple y lo grandioso al mismo tiempo.
Porqué no intentas quedarte a solas un instante contigo mismo, cierras los ojos y siente todo lo que eres, todo lo que haz vivido, experimenta sin pre-juicios, sin establecer barreras que te limiten. Sólo escucha todo lo que eres, escucha todos tus miedos, escucha todas tus esperanzas, escucha tu propio latido. A medida que haces esto agradece profundamente la posibilidad que aún tienes de sentir correr las lágrimas por tu mejilla, no las seques, no las contengas, deja que el milagro de sentir se muestre para ti.
Es un instante mágico, donde la persona más valiosa eres tú, pues si tu no estas bien nada alrededor tuyo estará bien. Un mundo feliz alrededor tuyo sólo es posible si existe un mundo feliz dentro tuyo.
CarDa
Equipo de SoyFeliz